1. Preparación del Aguacate
Comienza seleccionando un aguacate maduro. Córtalo por la mitad y retira el hueso con cuidado. Aunque muchas personas se preocupan por las grasas presentes en el aguacate, este fruto es famoso por ser una excelente fuente de grasas saludables. Asegúrate de que el aguacate esté bien maduro, ya que esto facilitará el proceso de extracción de aceite.
2. Pulverizar la Pulpa
Con una cuchara, retira la pulpa del aguacate y colócala en un tazón. Usa un tenedor para machacar la pulpa hasta conseguir una consistencia homogénea. Es importante que esta mezcla esté lo más uniforme posible, ya que esto ayudará a liberar el aceite durante la cocción.
3. Cocinar la Pulpa Machacada
Coloca la pulpa machacada en una sartén a fuego lento. A medida que la temperatura aumenta, notarás que el aguacate comienza a exudar su aceite naturalmente. Este proceso puede tomar un poco de tiempo, así que es ideal tener paciencia y mantener el fuego bajo para evitar que se queme.
4. Filtrar el Aceite
Cuando la pulpa haya liberado suficiente aceite, retira la sartén del fuego. Vierte la mezcla en un colador o tamiz, asegurándote de presionar suavemente la pulpa para extraer hasta la última gota de aceite. Esta técnica es clave para maximizar la cantidad de aceite que puedes obtener de un solo aguacate.
5. Disfrutar del Aceite de Aguacate
El aceite de aguacate que obtuviste es versátil. Puedes usarlo para aderezar ensaladas, como un sustituto al aceite de cocina para freír, o incluso como parte de tus rutinas de cuidado personal, como en mascarillas para el cabello o la piel. Te sorprenderá lo mucho que puede hacer un solo aguacate.





